Un placer saludable

Si hablamos de aceite de oliva virgen extra, hablamos de salud, de beneficios para el organismo, de bienestar. Nuestros ancestros ya lo intuían, y de hecho la cultura del aceite atesora una profunda sabiduría y unas prácticas asentadas en torno a la dimensión saludable del producto.

Hoy disponemos de un volumen creciente de conocimiento científico sobre la materia. Los estudios más recientes demuestran que además de los aspectos positivos en términos de nutrición, el aceite de oliva virgen extra puede resultar beneficioso para muchas de las funciones del cuerpo.

En un momento en que la comunidad médica muestra un interés cada vez mayor por el zumo natural de la aceituna, queremos estar siempre al día de las últimas investigaciones. Aquí los consumidores, y en general cualquier persona interesada, pueden acceder a un contenido actualizado en torno a los posibles efectos positivos del consumo continuado de aceite de oliva virgen extra.

Dicho contenido se presenta sólo a título informativo, y en ningún caso supone equiparar el aceite de oliva virgen extra a ningún fármaco o producto medicinal.




Propiedades antioxidantes

Los antioxidantes del aceite de oliva virgen extra ayudan a proteger el cuerpo de los radicales libres, moléculas que pueden acelerar el proceso de envejecimiento y contribuir a la aparición de enfermedades cardíacas y cáncer.

En el organismo se producen continuamente reacciones químicas que dan lugar a la formación de radicales libres, o peroxidantes, moléculas que tienen una acción oxidante. Cuando la dieta contiene una gran cantidad de aceite de oliva virgen extras, las células son más resistentes a la oxidación, no se deterioran tanto y el envejecimiento es más lento.

La vitamina E (alfa-tocoferol), los carotenoides y los compuestos fenólicos (fenoles simples tales como hidroxitirosol y fenoles complejos tales como oleuropeína) son los antioxidantes presentes en el aceite de oliva virgen extra cuya actividad ha sido demostrada in vitro e in vivo recientemente, revelando ventajas adicionales en la prevención de ciertas enfermedades y también del envejecimiento.

Los compuestos fenólicos tienen innumerables propiedades biológicas. Por ejemplo, el hidroxitirosol inhibe la agregación plaquetaria y es anti-inflamatorio; y la oleuropeína fomenta la formación de ácido nítrico, que es un potente vasodilatador y ejerce una fuerte efecto antibacteriano.

Debido a que el aceite de oliva es el único aceite que se obtiene de una fruta expuesta al aire –que por tanto debe defenderse del oxígeno–, conserva una gran cantidad de sustancias antioxidantes y vitaminas que le dan un valor añadido nutricional. El aceite virgen extra, aceite de oliva que no ha sido refinado o tratado de forma industrial, es particularmente rico en esos componentes..

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Artritis reumatoide

El aceite de oliva podría jugar un papel importante en el sistema inmune, dado que aportaría protección frente a ataques externos de virus, bacterias y microorganismos

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica inmune de causa desconocida que afecta las articulaciones.

Un trabajo científico publicado en la revista "Arthritis & Reumatism" demuestra la capacidad del oleocanthal como un potente antiinflamatorio de las células del cartílago articular. El oleocanthal es una sustancia presente de forma natural en el aceite extra virgen de oliva y es responsable del sabor picante e irritante de algunos de estos aceites. Según los responsables del estudio, algunas enfermedades reumáticas, como la artrosis o la artritis reumatoide, se ven beneficiosamente influenciadas por la ingesta de microelementos nutricionales habitualmente presentes en el aceite de oliva..

La dieta , los genes, las hormonas y las infecciones han sido identificados como posibles causas o factores inductores de su aparición. Aunque algunos datos ya sugerían que el aceite de oliva podría ayudar a aliviar los síntomas de la artritis reumatoide, sólo recientemente se ha confirmado su efecto protector. Al parecer, las personas que consumen menos aceite de oliva tienen 2,5 veces más posibilidad de desarrollar artritis reumatoide que las que lo consumen con más frecuencia. Aunque el mecanismo no está claro todavía, se sospecha que los antioxidantes ejercen un efecto beneficioso.

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Cáncer

Las investigaciones más recientes determinan que el tipo de grasa que ingerimos resulta más determinante que la cantidad de la misma en cuanto a la incidencia del cáncer. En este sentido, los estudios epidemiológicos sugieren que el aceite de oliva virgen extra podría incluso tener un efecto protector ante determinados tumores malignos: de pecho, endometrio, tracto digestivo, etc.

Aunque queda mucho por descubrir acerca de los posibles beneficios del aceite de oliva virgen extra en la prevención o inhibición del crecimiento de diferentes tipos de cáncer, parece que, de acuerdo con la información disponible en la actualidad, el aceite de oliva virgen extra podría actuar simultáneamente en diferentes etapas implicadas en el proceso de formación de la enfermedad cancerígena. La clave estaría en el contenido de vitaminas y antioxidantes que aporta el aceite, y que contrarrestaría los radicales libres responsables de la mutación celular que está en el origen del cáncer.

Pecho

Una serie de recientes estudios han documentado que el aceite de oliva podría reducir el riesgo de cáncer de mama, el tipo más común de cáncer en los países occidentales.

Javier Menéndez, del Instituto Catalán de Oncología, y Antonio Segura-Carretero, de la Universidad de Granada, han identificado los componentes del aceite de oliva que podrían ser más efectivos contra el cáncer. Según Menéndez, "nuestros descubrimientos revelan por primera vez que todos los fenoles complejos importantes presentes en el aceite de oliva virgen extra suprimen drásticamente la sobreexpresión del gen HER2 del cáncer en células humanas de cáncer de mama". Los investigadores separaron el aceite en fracciones y las testaron frente a células de cáncer de mama. Todas las fracciones que contenían los principales polifenoles fitoquímicos (lignanos y secoiridoides) revelaron su eficacia para inhibir el HER2.

Por su parte, investigadores de la UAB han descodificado una cascada completa de señales activadas por el aceite de oliva virgen dentro de las células tumorales de mama. Su conclusión es que los beneficios incluyen una disminución en la actividad del oncogen p21Ras, cambios en las vías de señalización de proteínas, estimulación de la muerte de células tumorales y prevención del posible daño en el ADN.

Otra investigación reciente sugiere que el tipo de grasa podría jugar un papel clave en el aumento del riesgo de cáncer de pecho. El efecto es especialmente evidente en el caso de grasas trans, las grasas sintéticas que se producen a través de hidrogenación y se encuentran en niveles altos especialmente en los alimentos envasados. El estudio muestra que las mujeres que comen más grasas trans duplican sus posibilidades de desarrollar cáncer de mama.

Intestino y colon

Algunos estudios asocian una dieta rica en aceite de oliva virgen extra con un menor riesgo de cáncer de intestino y otros apuntan a la posibilidad de que el aceite de oliva proporcione protección contra el cáncer de colon. Últimamente, algunas investigaciones se han centrado en las consecuencias metabólicas de las grasas, y más concretamente el papel protector del aceite de oliva en la enfermedad crónica del hígado y en el trastorno de los intestinos conocida como enfermedad de Crohn. Los resultados sugieren efectos beneficiosos del aceite de oliva en lesiones pre-cancerosas. Después de analizar tres tipos de dietas, los investigadores llegaron a varias conclusiones respecto a la dieta a base de aceite de oliva: dicha dieta reduciría el número de lesiones cancerosas; el número de tumores bajaría de manera significativa; y los tumores serían menos agresivos y tendrían un mejor pronóstico.

Estos efectos beneficiosos podrían estar relacionados con el ácido oleico, el ácido graso monoinsaturado predominante en el aceite de oliva virgen extra. Se ha observado que dicho ácido disminuye la producción de prostaglandinas derivadas del ácido araquidónico, que a su vez juega un papel importante en la producción y desarrollo de tumores. Paralelamente, no se excluye que otros constituyentes del aceite de oliva, como antioxidantes, flavonoides, polifenoles y escualeno, también puedan tener una influencia positiva.

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Salud cardiovascular

Como afirmaba el célebre nutricionista Francisco Grande Covián, “las tasas más bajas de muerte por enfermedad cardiaca coronaria se registran en los países donde el aceite de oliva es la principal grasa consumida”. Sucesivas investigaciones vienen apoyando y ampliando el conocimiento en torno a los beneficios del aceite de oliva para el sistema cardiovascular.

Las enfermedades cardiovasculares presentan una relación muy estrecha con los hábitos alimenticios,y la progresión de la arteriosclerosis y de otras dolencias del sistema vascular depende de muchos factores, siendo los más importantes el colesterol alto, la presión arterial elevada, la diabetes y el tabaquismo.

El aceite de oliva virgen extra, cuando se utiliza como base de una dieta equilibrada en lugar de grasas saturadas, podría reducir el riesgo del conjunto de enfermedades del corazón.

El colesterol

Las dietas que contienen una gran cantidad de grasas animales elevan el nivel de colesterol en sangre, uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.

Las grasas (triglicéridos) y el colesterol son transportados en la sangre por las lipoproteínas. El colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocido como colesterol “malo”, daña las paredes de los vasos, lo que puede acabar provocando infarto agudo de miocardio. Por el contrario, el colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad –conocido como colesterol HDL, o “bueno”– protege contra la aparición de enfermedades cardiovasculares. Las lipoproteínas de alta densidad eliminan el colesterol de las células y transportarlo hasta el hígado, donde se elimina con la bilis.

El aceite de oliva disminuye el nivel de lipoproteínas dañinas de baja densidad (LDL) en el torrente sanguíneo y al mismo tiempo, no altera los niveles de colesterol HDL (los puede incluso aumentar).

La arteriosclerosis

Se da cuando los parches de colesterol, conocidos como ateromas, se depositan en las paredes de las arterias. Ello evita que la sangre llegue a los tejidos y obstaculiza el funcionamiento de órganos vitales como el corazón (provocando angina de pecho y aumentando el riesgo de muerte cardiaca repentina ) y el cerebro ( produciendo una trombosis cerebral, que lleva a parálisis muscular, pérdida de la capacidad cognitiva y riesgo de demencia). La arterias aorta y la pierna también puede ser afectadas, lo que provoca dificultades motrices y riesgo de necrosis y gangrena.

Se ha demostrado que el aceite de oliva virgen extra previene la formación de coágulos de sangre y la agregación plaquetaria. Se ha observado que, al evitar la coagulación excesiva de la sangre, el aceite de oliva puede atenuar el efecto perjudicial de los alimentos grasos. Esto permite explicar la baja incidencia de la insuficiencia cardíaca en los contextos en que el aceite de oliva es la grasa de mayor consumo.

Cuatro estudios

Numerosas investigaciones apuntan a la buena relación entre el aceite de oliva virgen extra y la salud cardiovascular. Citaremos cuatro estudios recientes: “Los polifenoles del aceite de oliva virgen extra, potentes agentes antioxidantes capaces de neutralizar los radicales libres, contribuyen a prevenir la oxidación de los lípidos en sangre.” Esta afirmación, respaldada por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), debe mucho a la investigación que desde 1999 ha desarrollado un equipo del Hospital del Mar de Barcelona.

Según un completo estudio que el Grupo de Riesgo Cardiovascular y de Investigación en Nutrición del IMIM-Hospital del Mar de Barcelona lleva a cabo desde hace años, el aumento en los niveles de lipoproteína de alta densidad (HDL), el colesterol bueno, es directamente proporcional al contenido de polifenoles del aceite de oliva virgen extra. También se ha detectado que el consumo de aceite de oliva virgen está asociado a una disminución de la oxidación de lípidos, uno de los principales factores de riesgo para enfermedad cardiovascular.

El colesterol alto es peligroso, pero el mayor peligro es cuando el colesterol se oxida, porque entonces puede fácilmente promover la arterosclerosis (acumulación de depósitos grasos en las paredes arteriales). Por supuesto, si una persona tiene el colesterol alto tiene más probabilidad de que una gran cantidad de que se oxida.

La citada investigación sigue trabajando en dos áreas. Primero, determinar si además de promover un aumento en el colesterol HDL, los polifenoles del aceite de oliva también aumentan la funcionalidad de esta lipoproteína. En segundo lugar, aumentar el conocimiento sobre el mecanismo por el cual los polifenoles del aceite de oliva ejercen sus efectos beneficiosos. Además del clásico papel de anular los radicales libres, al parecer el aceite de oliva virgen extra tiene un efecto nutrigenómico. En este sentido, se está investigando el factor de protección que el alto contenido de polifenoles del aceite proporciona en términos de la expresión de genes relacionados con la arterosclerosis.

El segundo estudio, realizado a 7.625 individuos mayores de 65 años en tres ciudades de Francia (Dijon, Burdeos y Montpellier), concluye que los usuarios "intensivos" de aceite de oliva virgen extra, los que utilizan el aceite para cocinar y aliñar, tienen un riesgo 41% menor de sufrir un accidente cerebro-vascular en comparación con aquellas personas que no consumen nunca aceite de oliva.

Por otro lado, la sección española del estudio Predimed demuestra que el consumo regular de aceite de oliva virgen extra resulta más eficaz que los medicamentos especializados para reducir el riesgo de enfermedades coronarias. La investigación incluyó a 187 participantes mayores de 55 años.

Finalmente, el estudio EurOlive, en el que toman parte universidades de cinco países europeos, muestra que un mayor consumo de aceite rico en polifenoles aumenta los niveles de un anticuerpo que a su vez reduce el colesterol LDL. Los resultados también confirman que el aceite de oliva virgen extra tiene más polifenoles que el resto de los aceites de oliva.

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Diabetes

Una dieta rica en aceite de oliva virgen extra contribuye decisivamente a prevenir la aparición de la diabetes, que es la sexta causa de fallecimiento en los países desarrollados. Recientes estudios respaldan el importante papel del aceite de oliva virgen extra frente a esta enfermedad.

La diabetes mellitus es uno de los principales problemas de salud en los países desarrollados, y es una de las enfermedades metabólicas más importantes ya que puede causar muchas complicaciones que dañan seriamente la salud, como enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, ceguera, trastornos de la circulación periférica, etc.

Hay dos tipos de diabetes mellitus: tipo I o diabetes insulino-dependiente, que se encuentra en niños y adolescentes, y de tipo II o no dependiente de insulina, que aparece en la edad adulta, generalmente a partir de la edad de 40 años. La insulina es necesaria para controlar el primer tipo, mientras que el segundo tipo, más frecuente, se asocia generalmente con la obesidad y no requiere tratamiento con insulina.

Por otra parte, la intolerancia a la glucosa se da cuando una persona tiene altos niveles de azúcar en la sangre (entre 110 y 125 mg / dl), sin signos claros de enfermedad diabética, pero con un mayor riesgo de padecer diabetes en el futuro.

Una dieta rica en aceite de oliva virgen extra puede ayudar a prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad. La clave es que permite aumentar el colesterol HDL, disminuir los triglicéridos y el azúcar, y controlar el nivel de la sangre y la presión arterial; de esta manera, mejora la sensibilidad a la insulina y previene sus posibles consecuencias perjudiciales.

Un reciente estudio español publicado en la revista científica Diabetes Care, por ejemplo, ha demostrado que una dieta estilo mediterránea rica en aceite de oliva reduce el riesgo de diabetes tipo II en casi un 50 por ciento en comparación con una dieta baja en grasas. Los individuos que son obesos o tienen sobrepeso y presentan síndrome metabólico tienen un mayor riesgo de desarrollar esta forma de diabetes. El estudio incluyó a 418 participantes que no tenían diabetes.

Cada participante fue asignado al azar a una dieta baja en grasas, una dieta mediterránea con aceite de oliva (hasta 1 litro a la semana) o una dieta mediterránea con frutos secos (30 gramos al día). Después de 4 años, el 17,9% de las personas que siguieron una dieta baja en grasas desarrollaron diabetes, frente al 10 por ciento de los participantes que tomaron una dieta de aceite de oliva. Cuando los dos grupos de dieta mediterránea (el grupo del aceite de oliva y el grupo de los frutos secos) se compararon de forma conjunta con el grupo bajo en grasa, la incidencia de diabetes se redujo en un 52 por ciento. Es importante señalar que esta reducción del riesgo de diabetes fue independiente de los cambios en el peso corporal o la actividad física, y que las dietas mediterráneas no restringieron la ingesta de calorías.

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Embarazo y lactancia

Se ha demostrado que el desarrollo post-natal de los bebés de madres que consumieron aceite de oliva virgen extra durante el embarazo es mejor en términos de reflejos, altura, peso, comportamiento y capacidad psicomotriz.

El tipo de alimentos que se consumen durante el embarazo tienen un papel clave en las adaptaciones metabólicas que se producen en la madre y en su relación funcional con el feto.

Tanto el feto como el recién nacido necesitan vitamina E; el primero para crecer durante el embarazo, mientras en el segundo caso la requiere para luchar contra el estrés oxidativo causado al entrar en una atmósfera de oxígeno. Aunque la vitamina E no es muy abundante en el aceite de oliva, está presente en cantidad suficiente para garantizar la resistencia a la oxidación.

Durante el parto la vitamina E en sangre se concentra en las glándulas mamarias y por lo tanto, mientras dura la lactancia la madre continúa suministrando vitamina E. La vitamina E también se recomienda para los bebés prematuros y recién nacidos con insuficiencia renal o el páncreas debido al efecto favorable que tiene sobre el sistema hepatobiliar.

El aceite de oliva virgen extra no sólo proporciona suficientes ácidos grasos esenciales para el desarrollo del niño recién nacido; su proporción de ácido linoleico en ácido linolénico (ácidos grasos esenciales) es similar a la de la leche materna.

El efecto beneficioso del ácido oleico dura más allá del embarazo. Además de su eficacia documentada en la prevención de la hipercolesterolemia y la aterosclerosis, que es un proceso que puede comenzar en la infancia, el ácido oleico también parece ejercer una influencia positiva sobre el crecimiento y la mineralización ósea en la etapa infantil.

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Envejecimiento

El aceite de oliva virgen extra es rico en varios antioxidantes, como la vitamina E y los polifenoles, que desempeñan un papel positivo en la eliminación biológica de los radicales libres, las moléculas que participan en algunas enfermedades crónicas y en el proceso de envejecimiento.

La función cognitiva

Según determinados estudios, las personas que siguen dietas con una gran cantidad de grasas monoinsaturadas, en particular de aceite de oliva virgen, tienen menos probabilidades de sufrir deterioro cognitivo y pérdida de memoria. Este efecto se cree que ocurre debido a que los ácidos grasos monoinsaturados pueden ayudar a mantener la estructura de las membranas celulares del cerebro.

Alzheimer

Una dieta rica en aceite de oliva, frutos secos, pescado, aves y ciertas frutas y verduras pueden tener un potente efecto de prevención de la enfermedad de Alzheimer, según pone de manifiesto un estudio de la Universidad de Columbia en Nueva York publicado en Archives of Neurology. Para los investigadores, la dieta es probablemente la forma más sencilla de modificar el riesgo de enfermedad; y si la dieta contiene aceite de oliva virgen extra, rico en ácidos grasos omega-3, ácidos grasos omega-6, vitamina E, vitamina B12 y ácido fólico, beneficia al cerebro.

Para este estudio, el equipo reunió información sobre las dietas de 2.148 personas sanas mayores de 65 años durante un promedio de 4 años. 253 individuos desarrollaron Alzheimer, una enfermedad que no tiene cura. Observaron que los que consumían más aceite de oliva, frutos secos, pescado, tomates, aves de corral, vegetales, frutas y verduras de hoja oscura y verde, y menos carne roja, carne de órganos o alto contenido de grasa productos lácteos, tenían hasta un 40% menos probabilidades de desarrollar la enfermedad.

Envejecimiento celular

Investigadores españoles del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada, junto con especialistas del Hospital de Jaén, la Universidad de Lleida y el Instituto de Bioquímica de la Universidad de Ancona, han puesto de manifiesto los efectos beneficiosos contra el envejecimiento del aceite de oliva virgen, en comparación a otras fuentes de grasa. Los resultados, publicados en la revista Mechanisms in Ageing and Development, muestran que las ratas alimentadas con este tipo de grasa viven más tiempo que otras cuya dieta está basada en aceite de girasol.

Los expertos estudiaron cómo la ingesta de grasa afecta a las células, en particular cómo el aceite de oliva afecta a la mitocondria, un orgánulo dentro de la célula que es responsable de producir energía. El análisis sugiere que si el animal come una grasa durante toda su vida, la composición de sus membranas celulares refleja la grasa ingerida. De este modo, aceite de oliva virgen genera más condiciones de salud en el estrés oxidativo mitocondrial y hace que el fenotipo del envejecimiento aparezca más tarde en comparación con los individuos que han tomado otras grasas como el aceite de girasol. En definitiva, los roedores que se alimentaron solo de aceite de oliva, vivieron más tiempo que el resto.

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Obesidad

La obesidad se produce cuando la cantidad de energía que se ingiere es mayor que la energía gastada. Para contrarrestarla, una dieta basada en aceite de oliva virgen extra aporta salud, nutrición, eficacia y sabor.

La obesidad se está convirtiendo en un problema de salud importante y afecta ya a más de la mitad de la población de algunos países industrializados, lo que lleva a incrementar los factores que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares: presión arterial alta, diabetes, colesterol alto y triglicéridos.

Como el resto de grasas, el aceite de oliva virgen extra es alto en calorías (9 kcal por gramo), lo que podría hacer pensar que contribuye a la obesidad. Todo lo contrario: la experiencia muestra que hay menos obesidad en los pueblos mediterráneos, que consumen más aceite de oliva virgen extra.

Se ha demostrado que una dieta que incluya aceite de oliva virgen extra conduce a una pérdida de peso mayor y más duradera. Además se acepta mucho mejor porque tiene buen sabor y estimula el hecho de comer verduras.

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Osteoporosis

El aceite de oliva virgen extra revela interesante beneficios en la prevención de la osteoporosis, una enfermedad ósea que afecta especialmente a la población femenina tras la menopausia.

Según un estudio reciente de la Universidad de Ain Shams (Egipto), el aceite de oliva podría desempeñar un papel relevante tanto en el desarrollo futuro de medicamentos contra la osteoporosis como en los requisitos dietéticos de los pacientes. La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por una disminución de la masa ósea, que a su vez debilita la arquitectura del tejido óseo. Una posible consecuencia es el aumento del riesgo de fracturas, hasta el extremo de que incluso un pequeño golpe puede resultar potencialmente fatal.

La enfermedad tiene una mayor prevalencia entre las mujeres posmenopáusicas, a quienes la disminución en la producción de estrógeno debilita las estructuras óseas. En estos casos, la osteoporosis afecta especialmente las costillas, las muñecas y las caderas.

En el mencionado estudio los científicos estaban particularmente interesados en analizar cómo un suplemento de aceite de oliva puede contribuir al tratamiento de la población femenina en esta categoría, por su efecto favorable en la absorción de calcio.

Las pruebas se llevaron a cabo en ratas con condiciones comparables a la menopausia humana; un subgrupo recibió tratamiento por vía oral con aceite de oliva. Al final del experimento se analizaron los niveles de calcio, fósforo, fosfatasa alcalina (ALP), malondialdehído (MDA) y nitratos. Los resultados muestran que en las ratas no tratadas con aceite de oliva disminuyen los niveles de calcio y registran un aumento significativo del plasma de ALP y MDA y de los niveles de nitratos. Por el contrario, con el suplemento de aceite de oliva se mitigan dichos cambios y aparece un claro beneficio en relación al grosor óseo.

El aceite de oliva no va a ser la única solución en la lucha permanente contra la osteoporosis posmenopáusica, pero después de haber obtenido buenos resultados en el laboratorio, los científicos han concluido que es un candidato muy prometedor para futuros tratamientos de la enfermedad.

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Piel

El envejecimiento y los factores externos inciden en la aparición de enfermedades y trastornosde la piel. Por su composición, el aceite de oliva virgen extra podría contribuir a la eficacia de los tratamientos.

En los seres humanos el envejecimiento conduce a un daño gradual de la piel y el tejido cutáneo experimenta un crecimiento más fino, pérdida de elasticidad, acumulación de colágeno con la consecuente fibrosis, y pérdida de capacidad regenerativa.

Factores externos como los rayos del sol aceleran el envejecimiento mediante la generación de radicales libres. Aunque las células están equipadas con mecanismos que neutralizan su acción, es posible reducir el daño celular mediante el uso de inhibidores que reducen el riesgo. Un inhibidor natural es el aceite de oliva virgen extra, cuyo perfil lipídico es muy similar a la de la piel humana.

El aceite de oliva posee una gran proporción de polifenoles, así como vitamina E, la principal fuente de protección contra los radicales libres que producen la oxidación celular. Esto hace que sea una buena ayuda en las terapias específicas para el tratamiento de trastornos de la piel como el acné, la psoriasis y los eczemas seborreicos.

También se ha sugerido que debido a su efecto antioxidante pronunciado, el aceite de oliva virgen extra podría prevenir de la oxidación continua, uno de los procesos que influye en el desarrollo de ciertos tipos de cáncer de piel. En cuanto al estudio de la vitamina E, si bien todavía no existen datos definitivos, se ha observado que el ácido oleico puede jugar un papel importante en la lucha contra la oxidación continua.

Un estudio realizado por los doctores Shapira Niva, de la Universidad de Tel Aviv, y Bob Kuklinski, de la Universidad de Rostock, apunta a que el aceite de oliva, junto con otros componentes de la dieta mediterránea, puede contribuir a la prevención del melanoma maligno, que es el tipo más peligroso de cáncer de piel.

La investigación demuestra que el organismo desarrolla una resistencia a los rayos dañinos del sol gracias a los carotenoides, unos pigmentos de color que se encuentran en frutas y verduras como la sandía, el tomate, l calabaza y la zanahoria. El aceite de oliva también protegería la piel contra los efectos dañinos de los rayos UV.

Según el Dr. Shapira Niva, el uso de protector solar sigue siendo la mejor manera de prevenir las quemaduras solares y proteger la piel contra los efectos nocivos de los rayos UVA y UVB. Además, añade, la dieta mediterrána a base de aceite de oliva virgen extra podría ayudar a contrarrestar el efecto oxidante del sol. Su declaración se ve reforzada por las estadísticas que muestran que sólo tres de cada 100.000 habitantes de los países del Mediterráneo desarrollan cualquier forma de cáncer de piel. La cifra es baja, especialmente cuando se considera el clima cálido de la región. En Australia, la cifra alcanza los 50 casos por cada 100.000 habitantes.

Se cree que el escualeno tiene un efecto favorable sobre la piel mediante la reducción de la incidencia de los melanomas.

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Salud emocional

Entre los múltiples beneficios del aceite de oliva virgen extra, existen cada vez más evidencias que apuntarían a un efecto positivo sobre una de las cuestiones que van a marcar el siglo XXI: la salud mental.

Según los resultados del proyecto SUN, puesto en marcha por las universidades de Navarra y Las Palmas, y publicados en las revistas Plos One y Public Health Nutrition, una dieta rica en aceite de oliva puede proteger de enfermedades mentales. En el estudio participaron 12.059 antiguos alumnos voluntarios con el objetivo de identificar los factores de la dieta determinantes de accidentes cerebrovasculares, enfermedades coronarias y otros trastornos. Los investigadores siguieron a estos voluntarios por espacio de más de 6 años y reunieron datos sobre el estilo de vida, la dieta y la historia clínica.

La información recopilada reveló que los individuos que consumían un alto volumen de grasas trans –las grasas hidrogenadas se encuentran principalmente en alimentos procesados–, tenían hasta un 51 por ciento más de riesgo de depresión.

Además, el estudio descubrió que una mayor ingesta de aceite de oliva y de grasas poliinsaturadas procedentes de vegetales y pescados se puede asociar a un menor riesgo de depresión. Según los investigadores estos resultados indican que las enfermedades cardiovasculares y la depresión pueden compartir algunos mecanismos comunes relacionadas con la dieta.

Asimismo un equipo de investigadores de la University College of London llegaron a la misma conclusión tras un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry.

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Sistema digestivo

Diferentes estudios médicos muestran cómo el aceite de oliva virgen extra puede contribuir al buen funcionamiento del aparato digestivo. Este efecto beneficioso se extiende a los diferentes órganos y procesos que forman parte de este sistema.

Efectos generales sobre la digestión

Las evidencias científicas demuestran que el aceite de oliva virgen extra se puede digerir más fácilmente que cualquier otra grasa o aceite comestible. Se ha reportado una menor incidencia de cálculos en la vesícula gracias a su consumo regular, lo que se atribuye a la forma en que el aceite de oliva estimula el drenaje de bilis, aumenta el colesterol ‘bueno’ (HDL) y proporciona una ingesta equilibrada de los ácidos grasos.

Sistema hepato-biliar

Por sus propiedades colagógicas, el aceite de oliva virgen extra asegura un drenaje biliar óptimo y el vaciado completo de la vesícula biliar. Otro efecto es que es colecistocinético, es decir, estimula la contracción de la vesícula biliar, facilita la síntesis de sales biliares en el hígado y aumenta la cantidad de colesterol excretado por el hígado. Todo ello resulta muy beneficioso en el tratamiento y prevención de los trastornos de los conductos biliares. En resumen, debido a su efecto beneficioso sobre el tono muscular y la actividad de la vesícula biliar, el aceite de oliva virgen extra estimula la digestión de los lípidos, porque se emulsiona por la bilis y evita la aparición de cálculos biliares.

Páncreas

El aceite de oliva virgen extra produce una pequeña cantidad de secreción del páncreas, por lo que se recomienda en enfermedades como insuficiencia pancreática, pancreatitis crónica, fibrosis quística, síndromes de mala absorción, etc.

Intestinos

el aceite de oliva virgen extra se digiere y se absorbe muy bien. Gracias a su contenido de beta-sitosterol, previene parcialmente la absorción del colesterol en el intestino delgado y estimula la absorción de varios nutrientes (calcio, hierro, magnesio, etc.). Presenta también un efecto laxante suave que ayuda a combatir el estreñimiento y el mal aliento.

Protección contra la úlcera

El ácido oleico contenido en el aceite de oliva virgen extra parece ayudar a prevenir el desarrollo de la colitis ulcerosa mediante el bloqueo de aquellas sustancias químicas que pueden agravar la inflamación. Este el principal resultado de un amplio estudio realizado por investigadores de la Universidad de East Anglia (Norfolk, Reino Unido) sobre una muestra de más de 25.000 individuos entre 40 y 65 años.

Según los responsables de esta investigación, dos o tres cucharadas de aceite de oliva al día podrían tener un efecto protector frente a la úlcera.

Estómago

Cuando el aceite de oliva virgen extra pasa hacia el estómago, el tono del anillo muscular en la base del esófago no se reduce. Gracias a ello, hay un menor riesgo de reflujo de los alimentos y el jugo gástrico.

Ya en el estómago, el aceite inhibe parcialmente la motilidad gástrica. Con ello, el contenido del estómago se libera más lenta y gradualmente en el duodeno, dando una mayor sensación de plenitud, y favoreciendo la digestión y absorción de nutrientes en el intestino.

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Sistema inmunológico

El aceite de oliva podría jugar un papel importante en el sistema inmune, dado que aportaría protección frente a ataques externos de virus, bacterias y microorganismos

El sistema inmunitario defiende el organismo contra la invasión de sustancias extrañas (toxinas, microorganismos, parásitos, procesos tumorales, etc.) mediante la coordinación de mecanismos no específicos como la piel, las membranas mucosas, hormonas, el sistema del complemento (un grupo de unas 20 proteínas fabricadas en el hígado que ayudan a destruir microorganismos) y los mecanismos específicos que requieren la participación de los linfocitos B (humoral del sistema) y los linfocitos T (células del sistema).

Se ha documentado que la ingesta de aceite de oliva refuerza el sistema inmunológico contra los ataques externos de microorganismos, bacterias o virus. Investigaciones recientes concluyen que los ácidos grasos presentes en la composición del aceite de oliva son buenos aliados en la disminución de importantes parámetros inmunológicos, tales como la proliferación de linfocitos.

Estos ácidos grasos jugarían un papel importante en diversas funciones inmunes.

Están involucrados en la regulación de procesos inflamatorios y pueden ser eficaces en el tratamiento de algunas enfermedades autoinmunes y en la regulación del sistema inmune en general.

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Tensión arterial

Con los años, el sistema circulatorio experimenta un proceso normal de envejecimiento. La presión sanguínea en las arterias se puede resentir y acabar provocando problemas de salud. Sucesivas investigaciones revelan la estrecha relación existente entre la dieta y la presión arterial.

La presión arterial

La presión arterial alta se conoce como hipertensión arterial y se considera que ocurre cuando las lecturas superan constantemente los 140/90 mmHg.

La presión arterial alta es uno de los principales factores de riesgo coronario en el desarrollo de la arteriosclerosis. Junto con el colesterol alto, el tabaquismo, la obesidad y la diabetes, es uno de los principales problemas de salud del mundo desarrollado.

Uno de cada cuatro adultos es hipertenso. Esto aumenta el riesgo de muerte prematura debido a los daños a las arterias del cuerpo, especialmente las arterias que suministran sangre al corazón, los riñones, el cerebro y los ojos. Al igual que otros factores de riesgo, el estilo de vida pueden contribuir a la hipertensión arterial.

El aceite de oliva y la presión arterial

Todavía no se ha establecido claramente qués elementos de la dieta mediterránea son responsables de la reducción de la presión arterial. Se ha demostrado, sin embargo, que el aceite de oliva virgen extra tiene un claro efecto reductor sobre la presión arterial. Su consumo regular disminuye la presión arterial sistólica (máxima) y diastólica (mínima).

Además, existen evidencias de que con un consumo regular de aceite de oliva se puede disminuir la dosis diaria de medicamentos necesarios para controlar la presión sanguínea en pacientes hipertensos. Esto se debería posiblemente a la reducción del ácido nítrico que causan los polifenoles.

Un importante estudio reciente

Un estudio desarrollado en España revela que una dieta rica en aceite de oliva virgen extra podría mejorar la función arterial de las personas de edad avanzada. Conducido por la Unidad de Investigación de Lípidos y Arteriosclerosis del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition, el estudio compara el efecto de tres tipos de dieta: una dieta de estilo mediterráneo rica en aceite de oliva virgen extra; una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos; y finalmente una dieta rica en grasas saturadas. La principal conclusión es que la dieta rica en aceite de oliva reduciría el daño y la disfunción endotelial. El endotelio es una capa de células que recubre las paredes internas de las arterias y ayuda a que la sangre circule sin problemas.

Con el envejecimiento el endotelio se daña y libera micropartículas endoteliales. En el estudio, los investigadores han medido la cantidad de dichas micropartículas y de las células que las sustituyen. Los resultados muestran que las personas sanas de edad avanzada que siguen una dieta mediterránea rica en aceite de oliva tienen un menor número de micropartículas nocivas y concentraciones más altas de las células de reemplazo, en comparación con las otras dos dietas.

Según los autores del estudio, estas mediciones sugieren que el endotelio de los vasos sanguíneos se ve menos afectado por el deterioro asociado a la edad cuando se sigue una dieta mediterránea que se basa en el aceite de oliva.

Aunque el estudio es relativamente pequeño –participaron 20 individuos sanos de edad avanzada– se trata de la primera investigación que asocia la dieta mediterránea con el sistema circulatorio de las personas mayores. El equipo investigador prevé llevar a cabo en el futuro un nuevo estudio con más participantes.

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